Arlo tenía muchas ganas de jugar pero también estaba somnoliento, ¡y no podía decidir que quería hacer!

El perro de 18 meses de edad, filmado en la casa de su dueña en Birmingham, Inglaterra, gime felizmente con un juguete en la boca y su dueña le acaricia la cabeza, lo que hace que los párpados del cachorro comiencen a cerrarse.

Sin embargo, después de unos segundos recuerda lo mucho que le gusta jugar y se levanta con la energía renovada.

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