En Singapur, una niña de un año se sienta en el regazo de su madre, quien escribió esta canción especialmente para su hija. Es difícil decir qué es lo que hace llorar a la niña.

A la edad de un año, ¿entiende todas las palabras, o es la interpretación, el tono de voz, la inflexión, los abrazos y los besos? La música es una experiencia emocional, después de todo, que incluye mucho más que palabras habladas.

Es un dulce momento perdido en el tiempo. La conexión entre una madre y su hijo es pura e intemporal, y trasciende idiomas y culturas. 

La madre dijo: “Compuse una canción para mi bebé de un año y cada vez que la oye, no puede evitar derramar lágrimas. Se conmueve mucho cada vez que le canto la canción”.

Este dúo madre-hija comparte una conexión realmente mágica.

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