Hay vínculos que son tan fuertes que no parecen que solo sean de una vida. ¿Alguna vez has sentido esa conexión? Puede ocurrir con otros seres vivos también, nuestras almas tienen lazos con toda la vida que transcurre a nuestro alrededor.

Así ha pasado con el viejo perro Cheddar y su vecina Jean. Este golden retriever había sido dado en adopción porque la familia que lo cuidaba antes había tenido un pormenor con uno de sus integrantes y ya no lo podían cuidar más.

Con ocho años, entró a un nueva casa que lo hospedó tan amorosamente como aquel primer hogar que lo contuvo. Es que Cheddar es un perro realmente cariñoso y simpático, al que nadie puede dejar de saludar.

Y fue en su nuevo vecindario donde esos lazos predestinados que mencionamos finalmente se encontraron. ¡La vecina Jean! Fue un chispazo de amor instantáneo. A partir de entonces Cheddar y Jean no se han podido separar.

Él la va a buscar con la correa en la boca, se acerca hasta su puerta-ventana y espera que se aparezca meneando el rabo de felicidad. ¡Más clara indicación de devoción no existe!

Es realmente sorprendente ver a un animal entregarse con tanta plenitud a esta señora vecina que le responde con igual afecto y emoción. Hay historias realmente positivas, Cheddar y Jean son los protagonistas de una de ellas.

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